Recuerdo mi hogar, las calles sin alumbrar. Paseaba con “Rush”, mi perro, mi amigo leal.
Siempre en silencio, tranquilo lugar, nadie presagiaba lo que iba a pasar.
Un ruido, un destello, un temblor… Mi corazón se estremece.
Recuerdo el calor, el miedo, el dolor. Me tiemblan los pies, me abrasa la piel.
No puedo hablar, tampoco escuchar, no siento nada, a nadie.
Recuerdo el lugar donde solía pasear. Me acuerdo de “Rush”, el no sobrevivió.
Lo observo desde mi balcón, postrado en mi silla, en mi habitación.
No entiendo porqué pasó, porqué a mí, porqué razón.
Miénteme, engáñame y cuéntame que un sueño fue.
Recuerdo que fui un joven normal.
Recuerdo el horror, su rostro una vez y otra vez y otra vez.
Mis ojos no pueden llorar más, no hay más lágrimas.
En mi corazón de piedra ya no hay hueco para el perdón.
No… no esta vez