Iba de vez en cuando por una carretera
sin luces y sin frenos, sin la camisa puesta.
La ventanilla abierta. El cenicero lleno.
La música más fuerte que mis propias ideas.
Sin temor, sin mala intención.
Sin pensar, sin querer terminar la diversión.
Hoy me falta el aire.
Éramos como locos sin saberlo.
Como pájaros en libertad que apenas saben volar.
Éramos amigos de verdad.
Sin saber apenas nada, no hacía falta preguntar.